Mireia Belmonte, abanderada de España y cada vez más fuerte en los JJOO de Tokio

Mireia Belmonte, abanderada de España y cada vez más fuerte en los JJOO de Tokio

Mireia Belmonte, abanderada de España y cada vez más fuerte en los JJOO de Tokio

La figura del abanderado es una de las más destacadas durante la ceremonia de inauguración de unos Juegos Olímpicos. Sobre él ‘recae’ el peso de portar la bandera de su país durante este protocolario acto de presentación de los atletas, y sobre él se centra buena parte de la atención de las cámaras durante el desfile.

Aunque sus mascarillas le tapaban medio rostro, el piragüista Saúl Craviotto y la nadadora y socia de IWF Spain, Mireia Belmonte, no pudieron ocultar su emoción al ejercer como abanderados de España durante el desfile de deportistas de la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Tokio.

Respecto a la actuación de la nadadora olímpica en los JJOO, mucho se especuló con que no llegaba al 100% para la competición por ello ha sorprendido a propios y extraños con su buen hacer en la primera competición en la que ha quedado en cuarto lugar.

"Creo que he luchado bien, pese a no llegar en la mejor forma posible. La verdad es que si hace dos meses me dicen que voy a ser cuarta, no me lo creo", aseguró la nadadora tras la final, que sólo pensaba en salir del Aquatic Center y descansar para preparase para el 1.500. "A descansar, a descansar...".

Después de clasificarse con facilidad en las semifinales, donde incluso se avanzó a Katinka Hosszu, la gran perdedora de Tokio. Ahora domina la escena, algo que le costó tiempo, pasos iniciales por la platea olímpica frustrantes, como en Pekín, pero el oro de Río, en 200 mariposa, le dio el dominio de las tablas. En Tokio lo puso en valor. El cuarto puesto no brilla, pero pesa. A los 30 años, hay nadadora, hay campeona.

Le separaron 23 centésimas, aunque por menos margen, sólo dos, fue campeona en Río, donde logró el bronce en la misma final en la que quedó cuarta en Tokio. En los estilos, pues, no ha existido una gran variación en sus puestos, pero sí en los tiempos. Entonces, 4:32.39; ahora, 4:35.15. Con menos exigencia, es igual de competitiva. Las centésimas son medallas en el agua. Las décimas, una eternidad.

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